La miel de Telde conquista el mundo

La apicultura canaria vuelve a estar de enhorabuena. La marca La Abeja Guanche, de los hermanos Manuel y José Valido, consiguió el tercer puesto y cinco medallas de oro en el certamen mundial de mieles ecológicas, celebrado recientemente en la ciudad de Bari. Ahora también han conseguido el oro en el nacional.

Cuando aún estaban digiriendo la noticia de que una de sus mieles ecológicas es la tercera mejor del mundo en el certamen celebrado recientemente en la ciudad italiana de Bari, donde tuvieron que competir contra 211 mieles de más de medio centenar de productores y donde también se alzaron con cinco medallas de oro, los hermanos Manuel y José Valido acaban de conseguir un oro más en el campeonato que celebra la revista Vida apícola, al que se presentaron por primera vez este año.

El sello La Abeja Guanche comenzó a producir miel ecológica multifloral en 2012. Desde ese momento y hasta la actualidad ya han conseguido, en solo 12 años, un total de 23 medallas de oro y siete de plata.

Manuel Valido no oculta su satisfacción, aunque señala que este tipo de concursos internacionales y nacionales les sirve para medir en qué nivel están. «Siempre intentamos mejorar cada año y que nuestra miel sea, si no la mejor, todo lo buena y de la mayor calidad posible para que sean cada vez más exquisitas y que nuestro trabajo también sea mucho mejor para estar a un alto nivel, porque sabemos que las que se presentan también son de mucha calidad e intentarán colocarse entre las primeras», afirma Valido.

Pioneros en la provincia de Las Palmas en apicultura ecológica y biodinámica, la gran protagonista es la abeja negra canaria, que reproducen a partir de seleccionar las mejores pies de cría de abeja autóctona, «una selección que llevamos haciendo desde hace muchos años en las cumbres de la Isla, y de donde sacamos las mejor adaptadas a nuestra flora y orografía canaria», explica Manuel Valido.

El apicultor afirma que en la evaluación de este tipo de mieles se mide la pureza, entre otros parámetros. «Cuanto menos residuos contenga y más equilibrada esté consigues más puntuación», apunta Valido, quien señala que hay años en los que no se presentan porque depende de la miel que hayan conseguido, «ya que tienes que llegar a unos parámetros que son muy exigentes», y añade que nunca han sido descartados en ningún certamen.

Valido recuerda que ese año han conseguido el tercer premio a nivel mundial y además otras cinco medallas de oro en el mismo certamen, en el que presentaron un total de siete. «Todas nuestras muestras están en el 85% o más sobre el cien por cien de pureza», asegura. El productor subraya que sus mieles ecológicas están consideradas como una de las mejores del mundo. La prueba es que a o largo de sus doce años como productores han conseguido premios en países como Inglaterra, Bélgica, Argentina o Estados Unidos, entre otros.

El productor apunta que trabajan solamente con la raza autóctona y se juntan otros factores para buscar los mejores rangos y obtener estas mieles, «que igual con otro animal no la hubieses tenido». Para Valido, el trabajo que desarrolla la propia abeja negra canaria para obtener miel de alta calidad influyen muchos factores, como el propio trabajo de los apicultores, el entorno, la orografía y la flora autóctona. «Sabemos que no tenemos una flora muy extensa pero sí muchos endemismos, y no podemos mover las colmenas de un sitio a otro ni obtener diferentes floraciones, así que esto es lo que tenemos».

Defensores de la abeja local

Los hermanos Valido son unos auténticos defensores de la abeja autóctona y muestran totalmente en contra de la importación de ejemplares foráneos, «porque va en contra de la biodiversidad canaria». Ambos apoyan la iniciativa de la Asociación de Apicultores de Gran Canaria (ApiGranca) de denunciar al Cabildo de El Hierro por un presunto delito medioambiental en relación con un proyecto que posibilita la importación a la Isla de la raza de abejas híbridas conocidas como Buckfast que, pondrían en peligro a la raza autóctona, con la amenaza de exterminarla de las colmenas.

Manuel Valido asegura que no hay lógica en esa decisión de favorecer la entrada de abejas alóctonas. «Que lo haga alguien a nivel privado, pues es como todo que hay muchas tendencias e ideas, pero que lo haga un organismo público es algo ilógico que no se puede entender, cuando debería ser todo lo contrario y defender lo autóctono, porque bueno o malo, siempre va a ser mucho mejor que lo que hay fuera, porque ya están adaptadas a nuestro clima, a nuestras floraciones y orografía», subraya.

La Abeja Guanche cuenta con 400 colmenas repartidas en diferentes puntos de la cumbre de Gran Canaria y a una altura de 1.200 metros sobre el nivel del mar. Sus animales se alimentan de flores silvestres, y al estar ubicadas en entorno naturales en esa zona de la Isla, «evitamos o minimizamos la contaminación ambiental, y el tema de plaguicidas, acaricidas y demás, que se usan en la agricultura convencional», asegura Valido.

Certificación avalada

El apicultor teldense explica que para obtener miel ecológica, lo primero es tener una certificación avalada y tener formación en apicultura ecológica. Para ello existe un organismo que se encarga de verificar que verdaderamente es ecológica o no. Entre los parámetros que se evalúan están la ubicación de las colmenas. Manuel Valido señala que no es lo mismo tener el colmenar en el monte que cerca de zonas de plantaciones donde se usan plaguicidas contra los ácaros o productos fitosanitarios, que aunque sean legales y no estén hechos para matar a los polinizadores, esa transferencia de ese fitosanitario químico sí lo lleva el animal a la colmena y por tanto a la miel, a la cera y a las abejas, y se acumulan.

Otros de los factores a tener en cuenta para conseguir ese sello ecológico son los puntos de agua. Valido afirma que tienen que ser puntos de agua naturales «porque sabemos que las abejas van a libar de los tanques de suministros de aguas residuales que se instalan a a unas alturas para después de distribuir al regadío. Yo lo entiendo y lógicamente tiene que ser así. Pues ellas van a buscar no beber esa agua, aunque es verdad que tienen muchos contaminantes, pero sí van a buscar bacterias y microorganismos necesarios para las colmenas, que si no los tienen ahí y no tienen esa fuente, intentarán buscarlo en fuentes más naturales, como pequeñas minaciones, donde haya pequeños mohos, porque a ellas les hace falta eso para que se produzca la fermentación del néctar y se produzca la miel», aclara Manuel Valido.